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Santuario de San Pascual Baylón
                                     

ⓘ Santuario de San Pascual Baylón

El santuario de San Pascual Baylón, conocido popularmente como El Sant, ​ se encuentra en Villarreal, en la provincia de Castellón. El conjunto está formado por el "Templo Votivo Eucarístico Internacional", proclamado basílica menor por el papa Juan Pablo II, la Real Capilla con el sepulcro de san Pascual Baylón, el museo del Pouet del Sant y el convento de clausura de las madres clarisas.

El convento tiene sus orígenes en el siglo XVI, pero es gracias a que en él vivió, murió y fue enterrado san Pascual Baylón, que alcanzó fama e importancia como lugar de peregrinación. La Real Capilla, construida en el siglo XVII para albergar los restos del santo, era considerada como el primer monumento del barroco valenciano en orden de tiempo y mérito. Sin embargo, la antigua iglesia conventual y la capilla barroca fueron destruidas por un incendio provocado en 1936 en el transcurso de la Guerra Civil Española. El nuevo templo no está terminado, aunque está abierto al culto. Sí está terminada la nueva Real Capilla, inaugurada en 1992 por el rey Juan Carlos I de España.

La restauración del monasterio ha consolidado vestigios tan característicos como el claustro, la escalera, la sala De Profundis, y en el refectorio, el asiento que ocupaba el santo frente al del beato Andrés Hibernón. Las dos torres campanario albergan un carrillón de 72 campanas y un conjunto de 12 campanas de volteo, entre ellas la mayor campana de volteo del mundo.

                                     

1. Historia

Los orígenes del santuario se remontan al siglo XVI, cuando en 1575 el papa Gregorio XIII por medio de una bula pontificia concedió permiso la Orden franciscana, que había sido reformada por san Pedro de Alcántara, para la creación de un nuevo convento en las tierras del Reino de Valencia. En un primer momento los frailes se instalaron en el ermitorio de la Virgen de Gracia, a orillas del río Mijares, en la misma localidad de Villarreal, pero finalmente, los Jurados del municipio les autorizaron para ocupar una pequeña ermita en las afueras de la villa, aunque tuvieron que disputarse el lugar con los dominicos que también lo pretendían. La ermita estaba situada en arrabal del camino de Castellón, el actual "Arrabal de San Pascual", que recibe este nombre por la presencia del convento y el templo.

La ermita estaba dedicada a Nuestra Señora del Rosario y había sido fundada el 14 de octubre de 1571 por el pueblo villarrealense para celebrar la victoria cristiana en la batalla de Lepanto frente al Imperio otomano el 7 de octubre de ese mismo año, festividad de la Virgen del Rosario y de ahí su dedicación. Los franciscanos descalzos alcantarinos se instalaron en la ermita en noviembre de 1578 y procedieron la ampliación de la misma y la construcción del nuevo convento, eso sí, respetando la dedicación de la capilla la Virgen del Rosario. En su construcción siguieron las normas de austeridad de la orden, como puede apreciarse aún en el claustro, escaleras interiores, sala De profundis, refectorio y paramentos exteriores. ​

                                     

2.1. Templo Antigua iglesia conventual

Cuando los frailes alcantarinos se instalaron en la ermita del Rosario en 1578, éstos procedieron la construcción de una iglesia para el convento. Este templo fue pasto de las llamas en agosto de 1936, en los primeros meses de la Guerra civil, por lo que ya no existe. Sobre los restos del incendio se construyó el nuevo "Templo Votivo Eucarístico Internacional".

La antigua iglesia conventual, de una nave con bóveda de arista y sin crucero, constaba de cuatro tramos. En el primero de ellos desde la puerta principal se encontraba un coro alto. La nave contaba con pilares adosados de orden corintio y capillas en los laterales entre los contrafuertes; dichas capillas estaban dedicadas a san Antonio de Padua, san Juan Bautista y la Virgen de los Dolores. En el segundo tramo se encontraba una capilla ovalada dedicada a san Pedro de Alcántara cuya primera piedra se puso el 24 de mayo de 1764 y cuyas obras terminaron el 26 de julio de 1765. En esta capilla se instaló más tarde una imagen del santo obra de Ignacio Vergara y se decoró con pinturas de José Vergara, hermano del anterior, quien terminó las pinturas que representaban la glorificación de varios santos franciscanos el 28 de agosto de 1765. ​

                                     

2.2. Templo La iglesia contemporánea

El presbiterio lo preside una custodia de plata sostenida por dos ángeles de talla dorada, obra del escultor José Ortells, de 1952, y que antes se usaron para sostener los restos del santo. Con similar estilo arquitectónico una pequeña capilla contigua al pórtico, en el recinto del cancel, guarda la imagen de san Pedro de Alcántara, obra de Ignacio Vergara, que pudo ser salvada del incendio de 1936. Algunas piezas de valor artístico e histórico de entre los siglos XVI y XX, salvadas del incendio de 1936 permanecen expuestas en la sala museo del Pouet del Sant, en la planta baja de la Real Capilla. En ella se conserva el Pouet del Sant Pozo de Santo, de 1589, cuyas aguas son muy apreciadas por los fieles devotos, de donde proviene el nombre de la sala.

                                     

3. Real Capilla

Cuando en 1674 el papa Clemente X promovió el proceso de canonización del ya beato Pascual Baylón, el Consejo municipal de Villarreal y la comunidad de alcantarinos decidió construir una capilla junto la iglesia del convento donde alojar en una urna los restos del fraile. En seis años se finalizaron las obras de la nueva capilla y fue entonces cuando se produjo un enfrentamiento entre las autoridades municipales y los responsables de la Provincia Franciscana de San Juan Bautista, debido a que ambas partes deseaban colocar su escudo en un lugar preferente en el retablo de la capilla. El conflicto llegó la Gobernación General de Valencia pero pudo resolverse gracias la llegada a un consenso. Ambas partes acordaron ofrecer el patronato de la nueva capilla al rey Carlos II de España.

El monarca español aceptó el ofrecimiento de presidir el patronato y ordenó colocar su propio escudo en un lugar destacado mediante una Real Orden del 18 de abril de 1681 expedida en el palacio de Aranjuez. Tan sólo nueve días después se trasladó de forma solemne el cuerpo de san Pascual a su nuevo sepulcro, contando el traslado con la presencia destacada del conde de Aguilar, virrey de Valencia. ​

El revestimiento de piedra de la zona y de travertino romano entona con la de granito del suelo, el oro patinado de los relieves y el metal cincelado de las cancelas, lámparas votivas, candeleros, apliques y otros elementos decorativos.



                                     

4. Carrillón y conjunto de campanas de volteo

El 17 de mayo de 1998, día de la festividad de san Pascual, se inauguraron el carillón y el conjunto de campanas de volteo que albergan las dos torres campanario de la basílica. Las 84 campanas fueron bendecidas por el cardenal Antonio María Javierre. Tanto el carillón como el conjunto de campanas de volteo fueron donados la basílica y al pueblo de Villarreal por el empresario local José Gómez Mata. El concierto inaugural del carillón, que fue grabado y distribuido gratuitamente, fue interpretado por el carillonista belga Aimé Lombaert. ​ El conjunto de las 12 campanas está afinado musicalmente y puede voltearse de forma manual.

Las 72 campanas del carrillón se encuentran en la torre Oeste. La mayor de ellas pesa 2200 kg y las menores de ellas tan sólo 6 kg.

                                     

5. Visitas

Visitas reales

Por el santuario de San Pascual han pasado varios monarcas, así, el 17 de mayo de 1992, festividad de san Pascual y celebrándose el IV Centenario de la muerte del santo, los actos fueron presididos por SM el rey Juan Carlos I. Tras asistir la misa solemne en el templo del santuario, el rey inauguró la nueva Real Capilla que fue puesta bajo su protección, tal y como muestra la inclusión de su escudo en el retablo de la misma. La bendición de la capilla fue efectuada por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, persona muy ligada la ciudad y natural de la vecina Burriana. ​