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ⓘ Diego Mexía de Fernangil

Diego Mexía de Fernangil, fue un poeta y traductor español que desarrolló su obra literaria en Perú, entonces sede de un inmenso virreinato dependiente del imperio español; asimismo estuvo en México aunque por breve tiempo. Integró la afamada Academia Antártica de la Ciudad de los Reyes o Lima. Su obra está constituida por la Primera y la Segunda parte del Parnaso Antártico ; la primera parte fue publicada en Sevilla, en 1608, y la segunda se mantuvo inédita hasta el siglo XX. Mexía es reconocido como excelente traductor de las Heroidas del poeta latino Ovidio, ​ obra compuesta por 21 cartas de amor ficticias, dirigidas por heroínas mitológicas a sus amantes.

                                     

1. Biografía

En su ciudad natal, Sevilla, se consagró al comercio de libros; y es posible que por acuerdo con su familia pasase al Nuevo Mundo hacia 1581. Llegado al Virreinato del Perú, se radicó en Lima, para luego viajar al Virreinato de la Nueva España o México 1596. Como le sorprendiera una tormenta y muriese a bordo un hombre, Mexía se hizo desembarcar en el primer puerto que tocaron, y, con el cargamento de plata que llevaba consigo, caminó 300 leguas hasta llegar la ciudad de México, donde permaneció brevemente. Durante esa travesía y el año que permaneció en México, tradujo en tercetos las Heroidas de Ovidio, versión que pulió al regresar a Lima en 1598 ó 1599, envió a España en 1603 y logró hacerla imprimir en 1608, bajo el título de Primera parte del Parnaso Antártico. ​

                                     

2. Obras

  • Segunda parte del Parnaso Antártico, terminada en Potosí 1617 e integrada por una sugestiva colección de poesías místicas.
  • Primera parte del Parnaso Antártico Sevilla, 1608, en cuyos preliminares se insertó el anónimo Discurso en loor de la poesía cuya autoría atribuyó a una distinguida dama de Lima, cuya identidad ha sido motivo de harta polémica, y en el cual apareció su traducción de las Heroidas, de Ovidio, en verso español. Su título completo es Primera parte del Parnaso Antártico de Obras Amatorias. Con las veintiún epístolas de Ovidio, y el Ibín, en tercetos. Dirigidas a don Juan de Villela; oidor en la Chancillería de los Reyes por Diego Mexia, natural de la ciudad de Sevilla y residente en la de los Reyes en los Riquísimos Reinos del Perú.
                                     

3. Análisis crítico

Caracteriza a Mexía una gran fluidez en el verso y auténtica gracia en las metáforas. No basta que el modelo - en este caso Ovidio - sea elegante. Se requiere que el traductor posea cualidades esenciales, requisitos que los cumple Mexía, realizando una proeza traductora que hasta hoy celebran los editores de Ovidio. ​

En las 21 epístolas traducidas por Mexía abundan los rasgos poéticos, no sólo como reflejo natural de la obra ovidiana, sino, muy señaladamente, como acertado eco del trasladador. En la primera" De Penélope a Ulises”, acierta así al descubrir la desazón de la abandonada esposa:

La más vigorosa de todas las epístolas es la de" Fedra a su hijastro Hipólito”, donde aparece, entre otros, el siguiente pasaje:

En la epístola" De Deyanira a Hércules” figuran estrofas como ésta:

En la Segunda Parte del Parnaso Antártico, que permaneció varios siglos inédita, muéstrase Mexía sumamente piadoso y hasta místico. Hay allí sonetos de la más profunda inspiración cristiana, como el que empieza así:

Pero, sin duda, entre lo más interesante del manuscrito figura una larga composición escrita en tercetos endecasílabos y titulada:" Epístola y Dedicatoria de la égloga intitulada el Dios Pan, en loor del Sanctissimo Sacramento de la Eucaristia, dirigida a don Diego de Portugal, del Consexo del Rey nuestro Señor, y su Presidente en la Real Audiencia de los Charcas”, o simplemente" Epístola a don Diego de Portugal”, que escribió en Andamarca, lugar donde fue ajusticiado el inca Huáscar por orden de su hermano Atahualpa. Mexía nos relata los últimos días del imperio incaico y se lamenta suavemente, en elegíaco tono, que nos recuerda a Jorge Manrique:

Mexía, que cree en los presagios y castigos celestiales, nos muestra también en su" Epístola” su temor al castigo divino por las atrocidades cometidas por los conquistadores:

Mezclados a estos acentos que, a ratos, evocan el de la canción A las ruinas de Itálica de Rodrigo Caro, se encuentran alusiones a multitud de sucesos coloniales, como la erupción del Pichincha en 1566; la guerra de las alcabalas de Quito de 1592-93; los terremotos de La Paz y Lima de 1586 y 1609 respectivamente; las tropelías de los corsarios Drake, Cavendish, Spilbergen; la epidemia de viruela que asoló a los indios en tiempos del virrey conde de Villardompardo, etc.