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ⓘ Ocios de Españoles Emigrados fue una revista mensual publicada en Londres en español entre 1824 y 1827, durante la Década Ominosa, por los emigrados liberales e ..




                                     

ⓘ Ocios de Españoles Emigrados

Ocios de Españoles Emigrados fue una revista mensual publicada en Londres en español entre 1824 y 1827, durante la Década Ominosa, por los emigrados liberales españoles que habían tenido que escapar de la persecución absolutista del rey Fernando VII.

                                     

1. Estructura

Consta de siete volúmenes –31 números– publicados desde abril de 1824 a octubre de 1827. Su publicación tuvo que ser interrumpida entre noviembre y diciembre de 1826; el último año fue de periodicidad trimestral. ​

                                     

2. Historia

En 1824, los hermanos Jaime y Joaquín Lorenzo Villanueva y el exministro de Hacienda José Canga Argüelles fundaron esta revista, que contó con un numeroso plantel de colaboradores entre todos los liberales moderados españoles agrupados en el barrio londinense de Somers Town y pertenecientes en su mayor parte la tertulia de Francisco Espoz y Mina, quien consideraba de momento imposible un intento militar de entrar en España. Una tertulia opuesta, la de José María Torrijos, era de opinión contraria, pero la experiencia demostraría que Espoz y Mina tenía razón. Jaime Villanueva falleció enseguida, el 14 de noviembre de 1824, así que se incorporó para sustituirlo Pablo Mendíbil como redactor principal junto con Joaquín Lorenzo Villanueva y José Canga Argüelles. Mendíbil se encargó principalmente de la sección literaria. Entre los colaboradores figuraron el librero, gramático y bibliófilo Vicente Salvá, José Urcullu, el botánico Mariano Lagasca.

Fue la revista de más larga vida del exilio español y en sus páginas se procuran evitar discusiones y polémicas entre liberales moderados y exaltados, algo que no ocurría, por ejemplo, en El Español Constitucional de Álvaro Flórez Estrada y José María Calatrava. A partir del número cuarto empiezan a abundar las alusiones a las jóvenes repúblicas hispanoamericanas, pues no en vano el ecuatoriano Vicente Rocafuerte, gran amigo de Joaquín Lorenzo Villanueva, se había constituido en el principal sostén económico de la revista –consiguió una subscripción de doscientos ejemplares para la legación diplomática de México–; sin embargo las críticas de Canga Argüelles a Simón Bolívar dieron al traste con esa fuente de financiación y la revista desapareció por este motivo. ​ José Canga Argüelles, sin embargo, iniciaría un año después una nueva revista de carácter mensual, El Emigrado Observador, apoyado en este caso por el editor y propietario de la Imprenta Española en Londres, Marcelino Calero y Portocarrero, también exiliado español.