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El Chileno (1817)
                                     

ⓘ El Chileno (1817)

El Chileno o Chileno fue un bergantín corsario de Chile que operó en contra de las embarcaciones de bandera española, en las costas del océano Pacífico americano entre 1817 y 1819, durante el desarrollo de las guerras de emancipación hispanoamericanas.

Realizó dos cruceros navales de corso, llegando a hostilizar la extensión de mar que va de Perú a México. En estas incursiones logró dañar el comercio de la zona, haciendo varias presas y mercancías. También burló y batió con éxito a los buques de la Real Armada española con los que se topó.

Según el historiador chileno Carlos López Urrutia sería probablemente el más exitoso de los corsarios bajo patente chilena. ​

                                     

1. Construcción y características

Fue construido en algún puerto de la costa oriental de Estados Unidos. Se desconoce el año de su botadura, pero al momento de actuar como corsario chileno en 1817 se le atribuye cierta antigüedad. ​que fue construida originalmente para el comercio. Sin embargo, era igualmente adaptable para operaciones navales de carácter militar como la mayoría de los buques comerciales de la época.

Los astilleros estadounidenses habían construido entre 1795 y 1815 varios buques de este tipo, caracterizados por su bajo tamaño y por lo veleros que eran, convirtiéndose en unidades perfectas para hacer el corso en tiempos de guerra como se demostró en la guerra anglo-estadounidense de 1812.

                                     

2.1. Historia Primeros años y adquisición para hacer el corso

En sus primeros años sirvió como buque particular estadounidense con el nombre de Adeline, ​

Mientras hostilizaba las costas mexicanas y centroamericanas se vio enfrascado en combates con dos corsarios pertenecientes a las Provincias Unidas del Río de la Plata que se encontraban también operando en la zona. Se trataba de la fragata armada La Argentina, de 34 cañones, y la corbeta armada Chacabuco, de 18 cañones, que estaban bajo el comando del marino francés Hipólito Bouchard.

Estos incidentes se debieron a que tanto el corsario chileno como los corsarios rioplatenses utilizaban la táctica de bandera falsa, lo que llevó a que ambos bandos creyeran que el contrario era un buque español. El primer enfrentamiento se produjo entre los tres buques el 1 de marzo frente a San Blas, sin consecuencia alguna, y el segundo se produjo el 3 de abril frente a El Realejo, en donde el corsario chileno atacó la corbeta Chacabuco con mayor seriedad al verla separada de su consorte, y le provocó algunos daños de consideración, pero detuvo durante el abordaje su actuar al percatarse de la verdadera nacionalidad del buque. Por otra parte, la fragata La Argentina había apresado la indefensa fragata Cazadora pero la dejó ir al cerciorarse de que no se trataba de una embarcación española.

Luego del incidente se reunió con su consorte la que ordenó dirigirse a Valparaíso, llevando consigo un rico depósito de las más de catorce presas que hizo en los mares del norte y que debió echarlos a pique por no poder marinarlos. La fragata Cazadora pasó por las costas peruanas, haciendo contacto en Paita con la escuadra chilena a cargo del vicealmirante Thomas Cochrane, y luego recaló a comienzos de junio en el puerto mencionado. Por su parte, debió recalar en el puerto en los días siguientes al arribó de su consorte. Nueve meses duró su segundo crucero de corso.

Se desconoce en detalle el desarrollo de sus dos incursiones navales de corso, así como también el número total de presas que capturó y echó a pique.