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ⓘ Convento de San Francisco, Moya. El convento de San Francisco fue un monasterio franciscano situado en el término de Moya, provincia de Cuenca. Exclaustrado con ..




Convento de San Francisco (Moya)
                                     

ⓘ Convento de San Francisco (Moya)

El convento de San Francisco fue un monasterio franciscano situado en el término de Moya, provincia de Cuenca.

Exclaustrado con la Desamortización, se halla abandonado y en estado de ruina completa.

                                     

1. Historia

Su historia comienza en la segunda mitad del siglo XVI, cuando un matrimonio de Moya - Francisco Caballón y Beatriz Ana Balacloche -, decide fundar a sus expensas un convento, bajo la advocación de San Francisco de Asís 1586. ​

                                     

2. Ubicación y descripción

El convento se fundó en la huerta de Moya, margen derecha del río Ojos:

El monasterio disponía de una casa-convento, habilitada para dos docenas de religiosos situada en posición meridional, con una iglesia conventual al norte, una zona de huerta al levante, que se extendía hacia el río Ojos y otras dependencias, entre ellas una bodega excavada en la roca del monte con la entrada en arco ojival.

Un calzada, que atravesaba el río Ojos por un puente, unía el convento con la antigua población de Moya, ascendiendo por la ladera noroeste del cerro y atravesando la muralla septentrional por la denominada "Puerta Falsa". ​

                                     

3. Personajes ilustres

Entre las personas vinculadas al convento de Moya residentes o relacionados con él cabe destacar la figura de dos religiosos: ​

  • El venerable padre Juan de Molina, natural de la villa 1645: fray Molina cursó estudios en la Universidad de Valencia, ordenado sacerdote fue destinado la parroquia de Landete, profesando posteriormente como franciscano terciario en el convento moyano.
  • Fray Atanasio Rama, natural de Landete y fallecido en Orihuela. Fraile lego de ejemplar vida religiosa, fue conocido entre los lugareños como "el santurrón", también "el santo idiota". Ejerció como maestro de novicios en el convento de Orihuela, llegando a ser padre Guardián: fue inhumado en la capilla mayor de la iglesia a finales del siglo XVII 1700.